Cómo la Consultoría Técnica de BMI solucionó un importante proyecto fotovoltaico en un centro logístico en Barcelona

Consultoría Técnica de BMI

Cómo la Consultoría Técnica de BMI solucionó un importante proyecto fotovoltaico en un centro logístico en Barcelona

Del Riesgo a la Resiliencia: En el sector de las energías renovables, solemos dar por sentado que una vez instalados, los paneles solares son elementos estáticos. Sin embargo, recientemente nos enfrentamos a uno de los retos de ingeniería más complejos de nuestra trayectoria: el retrofit estructural de una planta logística de gran envergadura en la zona de Barcelona. 

El Desafío

Tradicionalmente, muchas instalaciones sobre cubierta utilizan una solución lastrada. Se confía en bloques de hormigón para mantener la estructura en su sitio mediante la gravedad. Pero, ¿qué ocurre cuando la ubicación geográfica presenta una combinación crítica de zona de viento y grado de aspereza?

En este proyecto, las rachas de viento superaron la resistencia del lastre de la instalación original, provocando el desplazamiento y vuelo de los módulos. Esto no solo supuso pérdidas materiales y daños en la lámina impermeabilizante de TPO, sino que elevó el riesgo a un nivel de responsabilidad civil.

Desde BMI, cuando llegamos al proyecto, la solución parecía clara: anclar mecánicamente toda la estructura. Sin embargo, al no ser obra nueva, el cliente se enfrentaba a un "coste triple":

  1. El material ya instalado no funcionaba.
  2. El coste de la nueva solución técnica añadido al que ya había tenido.
  3. Los costes operativos de la intervención.

La propuesta inicial de 20.000 fijaciones mecánicas garantizaba la seguridad total, pero disparaba el presupuesto cerca de los 2M€, haciendo que el proyecto fuera económicamente poco viable. 

¿Nuestra solución? Innovación: Una solución mixta de alto rendimiento

Tras 8 meses de reuniones, cálculos estructurales y un trabajo codo con codo entre los departamentos técnicos de BMI España, los instaladores expertos y el cliente final, llegamos a la solución.

La clave no era solo la succión del viento, sino evitar el pandeo de la estructura existente. Si reducíamos las fijaciones para bajar costes, la estructura existente podría doblarse o colapsar por falta de apoyos. La respuesta fue la ingeniería creativa: pensar fuera de la caja para resolver un problema que la ingeniería convencional no podía solucionar de forma viable para nuestro cliente. Y optamos por una solución mixta.

  • Puntos de Anclaje Críticos (3.200 unidades): Fijaciones mecánicas de alta resistencia ancladas a la cubierta y termoselladas para lograr estanqueidad y dotar de estabilidad estructural al sistema.
  • Puntos de Apoyo de Reparto: Elementos de apoyo sin fijación mecánica que permiten que el vano de la estructura no rompa, manteniendo la integridad del sistema sin encarecer la instalación innecesariamente.

Resultados: Consultoría Técnica como un servicio de valor añadido. 

Gracias a este rediseño, hemos conseguido:

  • Reducir el número de fijaciones de 20.000 a tan sólo 3.200 ud.
  • Hacer el proyecto financieramente viable manteniendo la estanqueidad de la cubierta.
  • Eliminar el riesgo de vuelo de paneles y proteger el edificio.

Este caso demuestra que, en muchas ocasiones, el papel del proveedor va más allá de la venta del producto. Desde BMI aplicamos el conocimiento técnico para optimizar hasta lo imposible. Hoy, este modelo de intervención ya se plantea como el estándar a repetir en otros centros logísticos con problemas similares.

Y es que como decimos en BMI la tranquilidad también se diseña.

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