
Del Riesgo a la Resiliencia: En el sector de las energías renovables, solemos dar por sentado que una vez instalados, los paneles solares son elementos estáticos. Sin embargo, recientemente nos enfrentamos a uno de los retos de ingeniería más complejos de nuestra trayectoria: el retrofit estructural de una planta logística de gran envergadura en la zona de Barcelona.
Tradicionalmente, muchas instalaciones sobre cubierta utilizan una solución lastrada. Se confía en bloques de hormigón para mantener la estructura en su sitio mediante la gravedad. Pero, ¿qué ocurre cuando la ubicación geográfica presenta una combinación crítica de zona de viento y grado de aspereza?
En este proyecto, las rachas de viento superaron la resistencia del lastre de la instalación original, provocando el desplazamiento y vuelo de los módulos. Esto no solo supuso pérdidas materiales y daños en la lámina impermeabilizante de TPO, sino que elevó el riesgo a un nivel de responsabilidad civil.
Desde BMI, cuando llegamos al proyecto, la solución parecía clara: anclar mecánicamente toda la estructura. Sin embargo, al no ser obra nueva, el cliente se enfrentaba a un "coste triple":
La propuesta inicial de 20.000 fijaciones mecánicas garantizaba la seguridad total, pero disparaba el presupuesto cerca de los 2M€, haciendo que el proyecto fuera económicamente poco viable.
Tras 8 meses de reuniones, cálculos estructurales y un trabajo codo con codo entre los departamentos técnicos de BMI España, los instaladores expertos y el cliente final, llegamos a la solución.
La clave no era solo la succión del viento, sino evitar el pandeo de la estructura existente. Si reducíamos las fijaciones para bajar costes, la estructura existente podría doblarse o colapsar por falta de apoyos. La respuesta fue la ingeniería creativa: pensar fuera de la caja para resolver un problema que la ingeniería convencional no podía solucionar de forma viable para nuestro cliente. Y optamos por una solución mixta.
Gracias a este rediseño, hemos conseguido:
Este caso demuestra que, en muchas ocasiones, el papel del proveedor va más allá de la venta del producto. Desde BMI aplicamos el conocimiento técnico para optimizar hasta lo imposible. Hoy, este modelo de intervención ya se plantea como el estándar a repetir en otros centros logísticos con problemas similares.
Y es que como decimos en BMI la tranquilidad también se diseña.