
En el sector de la edificación, y de forma muy especial en la ejecución de tejados, las garantías comerciales constituyen un factor relevante. Sin embargo, existe un principio técnico fundamental: el valor real de un tejado reside en su capacidad para ofrecer un comportamiento óptimo y duradero a lo largo de su periodo de servicio.
La calidad técnica de una cubierta se demuestra a lo largo de los años. Un tejado diseñado y ejecutado correctamente, con el correspondiente mantenimiento preventivo, minimiza drásticamente el riesgo de incidencias.

La base de una cubierta resistente reside en las propiedades técnicas de los materiales empleados. Optar por sistemas con elevadas prestaciones mecánicas y estabilidad frente a agentes atmosféricos exigentes (lluvia, viento y radiación UV) resulta determinante para evitar patologías y costes de reparación a largo plazo.
El comportamiento de los materiales depende de una correcta puesta en obra. Contar con un equipo de instaladores especializados facilita la ejecución conforme a las especificaciones del fabricante y los detalles constructivos del proyecto.
Para preservar el comportamiento del tejado a lo largo del tiempo, es imprescindible programar inspecciones periódicas y tareas de mantenimiento preventivo (limpieza de evacuaciones de agua, revisión de puntos singulares y sellados). Este enfoque proactivo contribuye a prolongar la vida útil de la cubierta.
Asegurar que la cubierta responde a las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE) y a la normativa aplicable es fundamental para su seguridad estructural y térmica. Esto incluye el dimensionamiento frente a cargas de viento y nieve, así como el tratamiento higrotérmico mediante aislamiento (DB-HE) y estanqueidad (DB-HS).
En BMI estamos convencidos de la calidad de nuestros productos, por eso ofrecemos garantías de productos, soluciones y sistemas completos de hasta 50 años. Descúbrelas.
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