
El impacto del clima sobre los edificios exige a la edificación actual incorporar sistemas que optimicen el comportamiento térmico de la envolvente y contribuyan a reducir el consumo energético, adaptándose a las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE).
Los fabricantes de materiales de construcción responden a esta necesidad ofreciendo sistemas constructivos de altas prestaciones que permiten reducir la demanda de energías convencionales mediante soluciones de mayor eficiencia.
De acuerdo con los datos técnicos del sector, en edificios existentes sin aislamiento adecuado, la cubierta puede representar hasta un 30 % de las pérdidas térmicas globales de la envolvente. Por ello, la intervención en el tejado resulta determinante para mejorar la eficiencia energética del inmueble. La optimización de la impermeabilización y del aislamiento térmico, la integración de sistemas de gestión de agua pluvial o la incorporación de captación solar fotovoltaica son soluciones técnicas que contribuyan a limitar la demanda energética del edificio y a reducir las emisiones derivadas de su climatización.
A continuación se detallan cinco tipologías de cubierta diseñadas para mejorar el rendimiento térmico y ambiental de los edificios:
Su objetivo técnico es integrar vegetación en la envolvente para mejorar el aislamiento térmico y acústico del edificio, favorecer la retención pluvial y contribuir a mitigar el efecto de isla de calor en entornos urbanos.
Permiten el almacenamiento y la regulación del agua pluvial desde el tejado, optimizando la gestión de recursos hídricos en la edificación.
Las soluciones fotovoltaicas permiten la generación de energía renovable para autoconsumo en el propio edificio, reduciendo la dependencia del suministro eléctrico convencional conforme al marco regulatorio de autoconsumo.
Para responder a los requerimientos de la certificación Passivhaus o de edificios de consumo de energía casi nulo (nZEB), la cubierta debe incorporar un aislamiento térmico continuo y debidamente dimensionado, libre de puentes térmicos y que garantice la hermeticidad al aire, la resistencia mecánica y la estanqueidad al agua.
La combinación de una elevada reflectancia solar y emitancia térmica determina el índice SRI (Índice de Reflectancia Solar) del material, permitiendo reducir la temperatura superficial de la cubierta y mitigar la carga térmica hacia el interior del edificio.
En proyectos de obra nueva o rehabilitación, la elección de sistemas de cubierta con altas prestaciones térmicas e impermeabilizantes resulta clave para aumentar el confort interior y cumplir los estándares actuales de eficiencia energética en la edificación.